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lunes, 29 de enero de 2018

52- Villanueva de Odra (Encauzamiento del río Odra)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

Río Odra, a su paso por Villanueva... en paisaje nevado. Fotografía de Lourdes Cibrián

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Extraído de la enciclopedia Wikipedia:

"El Odra es un río español que nace al norte de Peña Amaya, cerca de Fuenteodra, a los pies de la Lorilla, en la fuente de la Magdalena, término de Rebolledo Traspeña, municipio de Humada (Burgos). Tras un corto tramo inicial en dirección oeste-éste, sigue su curso hacia el sur, atravesando la llanada del Valle de Humada, pasa entre las rocas de Los Piscárdanos, interesante paraje natural, y después se adentra en los llanos cerealistas. Pasa por Villavedón, Sandoval de la Reina, Villanueva de Odra, Villahizán de Treviño, Villamayor de Treviño, Grijalba, Villasandino, Villasilos, y Castrojeriz, para desembocar en el río Pisuerga en el término de Pedrosa del Príncipe.
Su principal afluente es el río Brullés.
La fértil vega de estos ríos está aprovechada como terreno de regadío, cultivándose entre otros remolachas, alfalfa, maíz y árboles frutales. También se cultiva cereal en las tierras del Páramo, y antiguamente el viñedo tuvo una gran importancia, su testigo son las numerosas bodegas y lagares, sin embargo hoy la producción de uva se limita a tres o cuatro majuelos dispersos"
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Nacimiento del río Odra... Fotografía de Rafael Alonso Motta

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La climatología en la zona recorrida por el río Odra es poco lluviosa. Digamos que es clima continental muy riguroso, con posibles lluvias en otoño e invierno, y bastante escasas en primavera y verano. No obstante, el Odra se enfada, produciendo inundaciones... bien sea, tras un periodo de lluvias abundantes, puesto que su cuenca es muy amplia... o bien, con mayor frecuencia, por un rápido deshielo de las nieves.

Riada en Villanueva de Odra... Fotografía tomada desde el alto de la torre... Autora Lourdes Cibrián

Hacia el año 1959, quizás 1960 -mi memoria respecto a ello es muy difusa, dado que nací en 1954-, tuvo lugar una de las obras que más ha repercutido en la economía agrícola (no hay otra) de Villanueva: el encauzamiento del río Odra. Y, sin embargo, no se le ha dado justa importancia, porque acabamos por acostumbrarnos a cuanto vemos, y creemos que el río siempre ha sido así. ¡Pues no! No ha sido así: ni en lo positivo, ni en lo negativo. Y es que esta clase de obras también llevan aparejado algún efecto secundario dañino para la ecología. Pero, en global, tales daños, al lado de los beneficios, resultaron una nimiedad. Aunque siempre hay tontos para quienes la ecología está por encima del ser humano... les faltan los callos en las manos, que sí tienen los agricultores.

No recuerdo mucho de esta obra... y lo poco que recuerdo no me encaja muy bien en el tiempo... ¿Iba ya a la escuela, o no...? Recuerdo una tarde que iban, guiados por el maestro a ver el tojo Francés. Yo estaba ilusionado con la pequeña excursión. Pero me decepcionaron cuando me dijeron: "tú no vengas... que aún eres muy pequeño"... y el maestro lo reafirmo, e intento consolarme dándome la tarde de vacaciones... ¿Pero... qué iban a ver... el viejo tojo... o cómo lo habían dejado tras el paso de las excavadoras...? En fin, aún no sé bien dónde estaba el tal tojo Francés, ni por qué lo llamaban así...?

También recuerdo las míticas historias de los niños mayores sobre el tojo de La Lata, donde se ahogó no sé quién... y repetían, creyéndoselo a pies juntillas, que para bañarse hay que esperar una hora tras la comida, porque si no, te corta la digestión, y te quedas inmóvil sin poder salir del agua... Bueno... me suena a la hora que había que esperar tras haber comido algo, para poder comulgar... Pero, fuera chistes, al contrario que el tojo Francés, el tojo de La Lata, atando cabos, sí creo haber conseguido ubicarlo. Parece que estuvo en la vega de abajo, bien a la derecha del río, donde desemboca el arroyo procedente de Sotresgudo... o bien a la izquierda, donde desemboca el arroyo que viene de Tapia... Lata es el vocablo que se utilizaba para referirse a una especie de chopos, y las orillas del río estaban llenas de chopos, o de latas. De ahí el nombre: Imagino que al lado del tojo había una lata, y desde una de sus ramas, los jóvenes muchachos realizaban sus piruetas bañistas, lanzándose al agua de cabeza.

Durante el tiempo de trabajo de las máquinas, no dejaban acercarse a nadie, y menos aún a los niños... Aunque sí tengo una idea, más o menos clara, de cuanto hacían... Los niños mayores parecían saberlo todo, y hasta citaban palabros que yo no comprendía... que si el "cazo"... que si los "orugas"... El cazo era la pieza con que las excavadoras sacaban la tierra del cauce para arrojarla fuera... que según decían ellos, el cazo, además de tierra y agua, iba lleno de peces y cangrejos vivos... Y ellos llamaban "orugas" a los tractores de cadenas que derribaban árboles y otros materiales leñosos, apartándolos... y acomodaban y compactaban la tierra, extraída por las excavadoras en los laterales del cauce, llamados terraplenes, o muros de contención... que pudieron ser caminos, o paseos para caminantes... hoy son vías impracticables, llenas de maleza.

Si lo miramos únicamente desde el punto de vista puramente ecológico, la obra podría tildarse de auténtica masacre: desde un aspecto boscoso, se había pasado a otro terroso. Sí masacre momentánea... pero nada que no haya podido recuperarse con el tiempo... Es cierto que actualmente, el agua está bastante contaminada, y que estamos en un periodo de sequías... pero ninguna de ambas cosas guarda la más mínima relación con el dragado del río...

No obstante, fue una obra necesaria... que debió tener revisiones cada ciertos años, limpiando levemente el cauce del río, sin llegar a modificar demasiado el paisaje... Pero aquí está el perro del hortelano (los políticos y sus asesores ecologistas) que ni comen, ni dejan comer a los Ayuntamientos. Les basta ver una foto aérea, para caérseles la baba viendo tanto verdor. ¿Y el agua por dónde pasa...? Eso mismo me preguntaba yo cuando detenía mi silla de ruedas sobre el puente, y la vegetación te impedía ver el otro puente, que solamente está a cien metros en línea recta.

Riada en Villanueva de Odra... Fotografía tomada desde el terraplén del puente de la carretera... Autor: Miguel Pérez

Habiendo sido agricultor, me es fácil deducir como estaba el río y las fincas de la vega con anterioridad a esta obra. Se trató de enderezarlo, y aún quedan viejas partes correspondientes a antiguos meandros... El agua, cuando su cantidad sobrepasaba los cauces, corría por todas partes. Algunos sitios de la vega están completamente deslavados, y más que tierra son auténticas graveras. Y por supuesto, si se salía el río, cosa frecuente, puesto que su cauce hasta entonces era insuficiente, se perdían los cultivos de las mejores fincas de Villanueva.

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Ahora pego uno de mis viejos escritos:
Los cangrejos:

Nota previa Darío era un compañero de enfermedad, ya fallecido, nacido en Toledo. El padre de Darío había nacido en Villahizán de Treviño, donde venían de niño los veranos. Por eso se expresa así.

"Un abrazote de Darío [[que se acuerda con muchísima nostalgia, de aquellos cangrejos que antaño poblaban el Odra]]. Para los del otro lado del Charco: Hasta hace unos casi cuarenta años teníamos en nuestros ríos un cangrejo exquisito, importaron otra variedad a la que llaman cangrejo americano, que acabó con los autóctonos. Ahora tenemos ese no ya insulso, sino desagradable espécimen". (Darío).

He estado revisando mi vieja colección de fotografías. Viejas por dos motivos: Viejas, por el tiempo pasado desde su impresión, y viejas, porque son imágenes de antiguos trastos que pueblan los desvanes de estas poblaciones rurales y no pasan de ser instrumentos inútiles cuyo uso no puede ser otro que almacenar telarañas reposando en el olvido. A lo sumo, los desempolvarían para pasar a engrosar el número de objetos de algún anticuario que haga negocio a costa de coleccionistas nostálgicos. En mi álbum hay cribas de piel, una "macal" para hacer adobes, una carraca para tocar a los oficios religiosos de la Semana Santa, una brega para amasar el pan, calderas de cobre para cocer las morcillas, mesitas apropiadas para hacer el queso. Lavaderos para lavar la ropa en el río, garias, horquillos de madera, yugos, viejos aperos de labranza, etc. La foto dentro de mi colección que hoy llama mi atención, es la de unos reteles. ¿Que pasó con nuestros cangrejos?.

La responsable se llama afamicosis. ¿Qué es la afamicosis?. El cangrejo "rojo", el que actualmente se comercializa en las pescaderías, era criado en los modernos criaderos por ser más rentable. El daño llegó cuando esta clase de cangrejos fue lanzada a ríos y arroyos para potenciar la recría de estos crustáceos. Tal daño residía en que este cangrejo "rojo" es resistente a padecer la enfermedad conocida como afamicosis, pero puede ser portador del agente transmisor de ella. Esta enfermedad resultó tan grave que llegó a eliminar totalmente la existencia de nuestros cangrejos, llamados "autóctonos", que antes eran tan abundantes que en su pesca se contaban por docenas, como los huevos.

Estos cangrejos "rojos" (por el color de su caparazón), también llamados de las Marismas, son apodados "americanos". Son de poca carne, de cola estrecha, de caparazón duro, y fuertes y grandes pinzas vacías. Muy poco tiene que ver el gusto de estos crustáceos "rojos" con el delicioso sabor de nuestros cangrejos "autóctonos" de caparazón oscuro.

Hoy se venden cangrejos en las pescaderías, pero "rojos" y sin vida. Sin embargo, es muy fácil hallarlos vivos en mercados de estraperlo. Ocurre que la gente de aquí estaba acostumbrada a echar vivos los cangrejos a la cazuela de guisar y les repugnan los cangrejos muertos. La historia de vender sin vida el cangrejo "rojo", es así: La Junta de Castilla y León, no quiere correr riesgos de que nadie repueble los ríos de sus provincias con este tipo de cangrejos. Tal ley es inútil: La Administración, como siempre, no se entera de que se venden vivos (aunque más caros, claro), en los mercados clandestinos.

Por desgracia, los ensayos por repoblar nuestros ríos se llevan acabo con el cangrejo "señal", ya que no es posible hacerlo con el "autóctono". Del cangrejo "autóctono" sólo quedarían algunos ejemplares donde apenas interviene la mano del hombre. Aparte de ser muy difícil su adaptación a un nuevo ambiente y de que siempre sería posible arrojar cangrejos "rojos" al agua, la afamicosis ha afectado también a otras especies de crustáceos que les trasmitirían la enfermedad.

Aún así, hemos de reconocer que en aras de la "dichosa" competitividad, en las zonas agrícolas en los últimos años se han cometido auténticos desmanes ecológicos que harían casi imposible el desarrollo de los cangrejos "señal". Se trata del masivo dragado de ríos y arroyos para evitar inundaciones en las fincas. Esto, aparte de destruir el hábitat de los antiguos cangrejos (cuevas), el fluir sin obstáculos del agua de ríos y arroyos no es propicio para el sistema de tojos que estos crustáceos necesitan en caudales irregulares. El colmo de los colmos lo pone la excesiva contaminación de las aguas. Se trata de cursos de agua que, aunque se desbordan con lluvias intensas o con los rápidos deshielos de las nieves, tienen escaso caudal durante los meses secos... y existen vertidos, al tratarse de municipios pequeños, alrededor de 60 a 100 habitantes, sin poderío económico de ninguna clase para amortiguar una depuradora. Me temo que, salvo en ríos de montaña, en estas tierras de tradición cerealista nos quedaremos sin cangrejos.

Yo me conformaré con ver la fotografía de los reteles mientras recuerdo el olor a restos de comida empleaba como cebo en las tardes de pesca. Esta noche mientras intento dormirme, contaré cangrejos por docenas, en lugar de contar ovejas. Recordaré también, cómo otros más atrevidos que yo, al margen de la ley, los buscaban a mano en sus guaridas con el riesgo de sacar una culebra.

Todo esto me recuerda el chiste gráfico aparecido en los periódicos cuando en enero de este 2000, la caída de un árbol mató al último bucardo (especie de cabra de los Pirineos):
- Jo, Manolo, la naturaleza ni es sabia ni es nada: El otro día se extinguió una cabra en los Pirineos. ¡Con la cantidad de cabrones que hay en este país para poder extinguir!.

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